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Soy mi camino - Diana Taborda

Mi camino no comenzó desde la certeza, sino desde el quiebre.

Diana Taborda

Soy Diana Taborda.
Mi camino no comenzó desde la certeza, sino desde el quiebre.

La maternidad fue un umbral que me desarmó por completo: me llevó a mis límites, al cansancio, al duelo por la mujer que fui y a emociones que no sabía cómo nombrar. En lugar de huir, elegí quedarme. Elegí sentir, incomodarme y atravesar el proceso. Ese quiebre se convirtió en el inicio de un camino profundo de autoconocimiento, integración y conciencia, que hoy son mi propósito.

Con el tiempo comprendí que el sufrimiento humano no nace de lo que nos pasa, sino de la ignorancia de nosotras mismas. No una ignorancia intelectual, sino una desconexión más profunda: del cuerpo, de las emociones, del lenguaje, de la biología y de esa dimensión esencial que muchas veces olvidamos. Buscamos afuera lo que solo puede ser recordado adentro.

Hoy acompaño a mujeres que lo han dado todo por otros y, en algún punto, se olvidaron de sí mismas. Mujeres que sienten cansancio, culpa o confusión, aunque por fuera todo “parezca estar bien”. Mujeres que no buscan recetas, sino un espacio seguro para volver a sí mismas, reconectar con su cuerpo, sus emociones y su verdad.

Soy comunicadora audiovisual, coach ontológica, profesora de yoga y facilitadora de sound healing. Integro estos caminos no como técnicas aisladas, sino como experiencias vivenciales que invitan a recordar quiénes somos cuando dejamos de vivir fragmentadas.

Creé Creciendo Juntas como un programa de televisión y una plataforma de acompañamiento para mujeres y familias, desde donde comparto conversaciones, herramientas y experiencias para vivir con mayor conciencia y humanidad. He creado conferencias, talleres y procesos como Vuelve a Ti, Sacude tu Vida: el renacer de una mamá consciente y La Memoria del Ser. También creé el Reto 21 días para diseñar una maternidad real, libre y feliz y el Oráculo 50 cartas para mamá, una herramienta nacida de experiencias reales para acompañar, sostener y recordar a las madres su sabiduría interna.

Mi trabajo no busca perfección ni promete felicidad constante. Acompaño procesos reales, encarnados y profundos, donde aprender a escucharse se convierte en un acto de libertad.

Creo profundamente que ya somos seres completos.


No vinimos a corregirnos ni a convertirnos en alguien más, vinimos a recordar quiénes somos y a sostener esa verdad en nuestra vida.

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